6 curiosidades sobre Corrales del Chalaco: Monumento Nacional en Putaendo

Qué son los Corrales del Chalaco

Son considerados un bien cultural relevante y un potencial recurso para el desarrollo local, ya que representa parte de la arquitectura patrimonial rural y es un testimonio privilegiado de los modos de habitar las zonas cordilleranas de la zona central de Chile; tanto pasadas como actuales.

Sin duda, los “Corrales del Chalaco”, conforman una unidad patrimonial compleja, que forma parte también de un cautivante paisaje socioambiental en los entreveros montañosos de Putaendo, testimonio antiguo y vigente de la vida en las montañas de Aconcagua.

Cómo llegar a los corrales

Se accede a los Corrales del Chalaco a través de la ruta E-525 que transita desde el corazón comunal hasta el resguardo fronterizo de Los Patos. Se ubican a 24 km hacia el NE de la ciudad de Putaendo, en la confluencia del Estero Chalaco con el río Rocín, conformando a partir de ese hito al río Putaendo.

Características únicas de Corrales del Chalaco

Este punto de coincidencia marca también diferencias naturales entre el valle y la extensa zona precordillerana y cordillerana de la comuna, que constituye más del 50% de su territorio.

El sitio se enclava en la base de las montañas andinas, a una altitud clave de diferenciación entre la alta y la baja montaña; resultando un espacio altamente estratégico para diferentes actividades humanas, con evidencias culturales y presencia humana de larga data.

En el sitio hay hallazgos del periodo alfarero temprano (500A.C – 650 D.C) y una continuidad de ocupaciones, sean permanentes u ocasionales, hasta la actualidad.

Ello incluye el periodo de presencia inca, evidenciado por la presencia cercana de recintos y trazados camineros asociados a dicha cultura andina.

Una posterior evidencia es la del dominio colonial en la zona, expresado en registros de cronistas y asignación de mercedes de tierra.

Además, los Corrales del Chalaco son testigo privilegiado de la posterior gesta libertaria nacional, paso evidente y registrado del Ejército Libertador.

 También se asocia al dominio terrateniente durante la larga era de las haciendas; así como sitio símbolo de sublevación y cambio posterior durante la reforma agraria; y de resistencia y resignación posteriores durante la dictadura.

En la actualidad resulta un espacio evidente de reapropiación social y cultural.

En este contexto, el movimiento ciudadano que se puso en marcha el año 2012 para defender los Corrales del Chalaco, forma parte del sentir de gran parte de los habitantes de la comuna y sus localidades.

Bajo el precepto que patrimonio es memoria y memoria es identidad, se rescata la historia profunda de Putaendo.

Historia del predio donde se ubican los corrales

El predio donde se encuentran ubicados los corrales del Chalaco corresponde a la actual propiedad del Fisco, adquirida por la expropiación realizada por el MOP como parte de la ejecución del embalse Chacrillas.

El sector de los corrales y sus pircas de piedra estaban considerados dentro del proyecto de construcción del Embalse de Chacrillas como área de “empréstito”; lo que según definición del MOP se entiende como “área generalmente dentro del vaso de inundación donde se han prospectado los materiales aptos para construir el terraplén de la presa o zonas de relleno”.

En este caso no se trató de terrenos dentro del área de inundación, que se ubica en el cajón del río Rocín, sino en el área próxima que es el inicio del cajón del estero Chalaco.

El predio expropiado, de 54,5 hectáreas, está compuesto por Compañía Ganadera Tongoy Ltda*., parte del Rol SII 276-205, Superficie: 53,4 hás. y por el Lote 2 Arancibia Montenegro Rafael, parte del Rol SII 276-158, Superficie 1,1 há.

El Lote 1 fue parte del enorme predio denominado Lo Vicuña Reserva 4 (Rol SII 276-205), de 44.529 hectáreas, originalmente de propiedad del Estado a través de CORA y vendido luego en 1980 a Ganadera Tongoy Ltda.

Como referencia, la superficie de la comuna de Putaendo es de 147.400 hás, por lo que este predio de los Corrales, que comprende toda el área cordillerana hasta el límite con Argentina, representa casi 1/3 del territorio comunal.

*Nota: La información sobre la división predial de origen se obtuvo por medio de CIREN, en las bases sobre división de la propiedad rural.

Valor Patrimonial y Paisaje Cultural

Por el presente estudio, sabemos que los Corrales de Chalaco se constituyen como patrimonio en múltiples sentidos, los que pueden ser entendidos transversalmente desde la valoración de distintos ámbitos disciplinares.

Sin embargo, su valor esencial es constituir un “paisaje cultural” producido por la interacción colectiva y testimonial de la actividad humana y el orden natural, dando como resultado un dispositivo de gran valor identitario para las comunidades locales.

Los componentes culturales se relacionan principalmente con las actividades ganaderas y trashumantes que realizan desde hace cientos de años los habitantes rurales del valle de Aconcagua.

Resaltan particularmente aquellos de la parte superior de la cuenca del río Putaendo y de sus principales afluentes, el río Rocín y el estero Chalaco, ocupantes tradicionales de los mencionados corrales.

La cordillera de los Andes contiene riquezas inigualables y, por lo tanto, es uno de los valores más significativos que posee nuestro país.

Hablamos de valores asociados a sus elementos naturales, a sus condiciones geográficas, a sus minerales y compuestos elementales, a sus habitantes tanto de flora como de fauna, incluidos -por cierto- los seres humanos.

Es además un lugar de paisajes magnánimos, generalmente desconocidos. Es ese desconocimiento generalizado el que tal vez ha llevado al ser humano a vivir de espaldas a este macizo montañoso, o pensar que sólo contiene riquezas que deben ser extraídas a cualquier precio, sin comprenderlo como un valioso patrimonio que debe ser respetado y cuidado.

La cordillera de los Andes es un gran ecosistema que contiene, a su vez, miles de otros subsistemas, constituyendo uno de los ecosistemas de mayor variabilidad y riqueza que se encuentran en el planeta tierra y que haya ocupado la especie humana (Razeto et al, 2007).

Pueblos milenarios que se asentaron en el Valle de Aconcagua

Sus intrincadas formaciones naturales, permiten habitarla al menos desde hace 10.000 años antes del presente en estas latitudes, suficientes para demostrar la dependencia humana de ella.

Desde esas épocas lo hemos habitado como especie, hemos aprovechado sus más variados bienes y hemos dejado importantes manifestaciones y vestigios de nuestra presencia humana.

Ya los antiguos habitantes primigenios, utilizaron esta amplia banda geográfica con fines muy diversos, como la subsistencia, la caza y recolección de especies naturales de los valles de altura, rituales religiosos, recolección de materias primas para sus herramientas de piedra y metal, tránsito entre uno y otro lado de la cordillera, entre otros (Pavlovic, 2007).

Se trata, por lo tanto, de actividades culturales que se ven amenazadas en su continuidad, poniendo en riesgo junto a ellas, una enorme riqueza cultural, por lo general desconocida por nuestra sociedad nacional.

Hablamos de «saberes», instrumentos, prácticas productivas, creencias, ritos y costumbres, rutinas cotidianas, formas de vida, mitos y lenguajes, sueños, miedos y esperanzas.

Petroglifos en Aconcagua

La producción de arte rupestre, en la forma de grabados en la superficie de rocas o petroglifos, manifestada en espacios diferentes a los de habitación es otro rasgo característico de este período, el cual ha sido ligado con aspectos rituales y demarcatorios de territorialidad.

Zonas con un número significativo de estas manifestaciones rupestres corresponden en el valle de Putaendo a Casa Blanca-El Tártaro, Las Minillas y Piguchén.

Para otros espacios de Aconcagua los petroglifos de este período son menos comunes, destacando el cerro Paidahuén (Troncoso, 2003)

Período Inca

El Período Tardío (1.660 a 560 AP.) por su parte, se reconoce por la incorporación de este territorio al estado Inka o Tawantinsuyu.

Ente las manifestaciones que se encontraron está la presencia de arquitectura foránea en la cima de cerros, con contextos en donde se identifican a su vez conjuntos cerámicos foráneos a la zona (alfarería Inka-local y Diaguita-Inkaico), cambios en las tradiciones alfareras y funerarias en algunos sitios y modificaciones en la producción de arte rupestre.

Para Putaendo es destacable que solo en este momento se hace presente en sitos inkaicos la alfarería Aconcagua y que se presenten al menos dos conjuntos arquitectónicos de significación y de carácter multifuncional: El Tártaro 1 y El Tigre.

Ambos sitios relacionados a actividades logísticas de la red vial inkaica y con prácticas ceremoniales y de congregación social que estaban en la base de los mecanismos de interacción entre los representantes del Inka en la zona y las poblaciones locales.

Para este mismo período, se han propuesto segmentos de la red vial Inkaica que conectarían el valle de Putaendo con las nacientes del río Choapa (tambo Conchuca), atravesando el curso superior del río Alicahue (Stehberg, 1995; Pavlovic y Rosende, 2010; Pavlovic et al, 2010, 2011, 2012a, 2012b, 2013; Sánchez 2001-2002, 2004; Sánchez et al, 2001, 2004; Troncoso et al, 2012).

Protección de Corrales del Chalaco

La iniciativa de proteger y valorizar los Corrales del Chalaco es parte de una política comunal más amplia, desarrollada en las últimas dos décadas y que se traduce primero en la declaración de Zona Típica del centro histórico y la calle Comercio (2002-2007) y luego del conjunto de la Hacienda Lo Vicuña (2008); así como otras iniciativas actualmente en marcha.

Es por esto que en 2012, frente a la amenaza de destrucción de los corrales en el contexto de la construcción del embalse Chacrillas, surge desde la comunidad y el municipio la preocupación por su protección.

De ese momento, 2010 al 2012, son una serie de informes que destacan el valor de estos corrales como objeto arquitectónico, como un sitio histórico asociado al cruce de los Andes por el Ejército Libertador y, sobre todo, como expresión y parte de una práctica ancestral y vigente de ganadería de montaña, que sigue siendo relevante para la comunidad de pequeños propietarios que constituyen el valle de Putaendo.

“Yo creo un poco la historia que nosotros somos un pueblo agricultor y ganadero, aunque ya hay muy poco ganado por el tema del agua y las sequías, pero esa identidad no se puede perder, o sea, los Corrales son un símbolo de ganadería que existió en algún minuto de todo lo que fue Putaendo en algún minuto”

Dirigente Organización Social

“Este es un patrimonio completamente vivo, tiene uso, es parte del país andino digamos, todo lo que son los circuitos ganaderos, es otro país. Entonces es un país bastante desconocido, y está en uso, que yo creo que esa cuestión es súper valiosa, y el uso significa que la gente dispone de él, o sea se apropia de él, lo usa culturalmente hablando, y es parte un todo (…) y lo que representa es una cuestión bastante mayor que el objeto entonces, y yo creo que es lo que se llama, el país tras bambalinas” (Dirigente Organización Social).

Monumento Nacional Corrales del Chalaco

El miércoles 23 de agosto de 2017, el Consejo de Monumentos Nacionales decidió aprobar de forma unánime, la declaración de monumento nacional para Los Corrales del Chalaco, constituyendo un gran logro para todos los que han trabajado en la protección y defensa de este invaluable patrimonio. 

De cara al 2020

Putaendo se perfila como la próxima comuna que tendrá sus rutas históricas del cruce de los Andes declaradas Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

En febrero de 2020, la entidad deberá pronunciarse al respecto de las 6 rutas sanmartinianas del cruce de la cordillera, por las cuales han liberado a Chile del dominio realista y así se sucedió la declaración de Independencia de Chile y de Perú.

Bibliografía:

  • “Expediente técnico para la declaratoria como Monumento Nacional en la categoría Monumento Histórico”, I. Municipalidad de Putaendo – Corporación CIEM Aconcagua, diciembre 2015.
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