7 poderosas razones para cuidar el agua en el Valle de Aconcagua

Nuestro Valle de Aconcagua ha sido siempre agricultor de larga tradición. Ha pasado por la cosecha de porotos, maíz, papa, tomates; hasta los frutales, frutos secos, paltos, etc.

Durante miles de años, las comunidades que aquí se asentaron, vivieron en armonía con el ecosistema desarrollando técnicas agrícolas de sustento económico.

La identidad en el Valle de Aconcagua

La identidad de nuestros pueblos aconcagüinos fue, es y será agrícola. Gente que por generaciones ha labrado y cultivado el valle fértil, este suelo tan preciado, tan rico. En este sentido, el agua siempre será un factor fundamental para la vida y el desarrollo económico.

Cuando hablamos de identidad, hablamos de ciertos rasgos en común que dan un sentimiento de pertenencia hacia un lugar. Sería muy difícil imaginar cómo esa identidad agrícola y artesana se fragmenta, se rompe, dando lugar a otra.

La importancia de nuestros agricultores

Sería impensado ver cómo los agricultores que por generaciones han alimentado al valle de Aconcagua, pierden sus tierras, dejan de sembrar, se vuelvan a otras actividades de las cuales no traen consigo la tradición o simplemente, quedan cesantes.

Tal es el caso que podría ocurrir si la minería se instala en el Valle de Aconcagua, específicamente, en la comuna de Putaendo. Las familias que por generaciones y por siglos han vivido dignamente de la tierra, se verían imposibilitadas a continuar con su labor dado que las aguas estarían contaminadas con metales pesados, entre ellos: plomo, azufre, aluminio, hierro, etc.

Contaminación de las aguas por la minería

El problema de la contaminación del agua es tal, que mermaría drásticamente la producción agrícola en la zona. Veríamos cómo desaparecen los fundos, como se secan los árboles, cómo se pudren las frutas. Además, nadie querría consumir frutos que utilizaron agua contaminada.

La minería, récord mundial en destruir glaciares, desde 1980

Cabe recordar que la minería en el Valle de Aconcagua es muy reciente, data de 1980 con la instalación de Codelco división Andina en la ciudad de Los Andes. Codelco tiene el récord mundial en destruir la mayor cantidad de glaciares, una verdadera tragedia.

El impacto de la huella hídrica en los productos exportados

Existe en el mundo lo que se llama la “huella del agua” y que se utiliza para medir el volumen total de agua dulce usado para producir los bienes y servicios producidos por una empresa, o consumidos por un individuo o comunidad. El uso de agua se mide en el volumen de agua consumida, evaporada o contaminada.

Si los países que compran los frutos de Aconcagua, como sucede en el caso de los países europeos, se ponen exigentes, sabrán que el agua de los frutos estaría siendo contaminada por las mineras. Cada vez más países se suman y exigen la protección medioambiental para consumir ciertos productos.

Eso causaría gran conmoción en el valle y en la actividad económica, ya que la obvia consecuencia es que dejarían de comprar los productos de nuestros suelos. La huella hídrica gris, relacionada con la calidad del agua y su posible contaminación debido a los vertidos, sería de tremendo impacto negativo en la región.

Consecuencias fatales para el desarrollo y la economía del Valle.

Si nuestras frutas no tienen ese cuidado del recurso vital, el agua, simplemente dejarían de existir. Es por esto que cada vez más gente toma conciencia sobre la defensa del agua y de los glaciares de roca, que son aquellos que proveen agua al Valle en tiempos de sequía. Si destruimos nuestros recursos naturales más preciados, la consecuencia es muerte para el Valle.

Muerte a nivel de recursos, enfermedades para las personas, falta de empleo, aumento de la delincuencia, muerte de la actividad económica agrícola, y por sobre todas las cosas, una pérdida de identidad total de los pueblos.

Nuestra responsabilidad y nuestro tiempo es hoy

Prostituirse a los grandes capitales internacionales o conservar la identidad local, siendo sustentables y amigables con el medio ambiente, es una decisión que depende de todos nosotros el día de hoy.

Ser valientes, o ser cobardes, es una decisión de la cual nos pasarán la boleta las futuras generaciones. Cuidar los recursos, para que los que vienen tengan lo mismo que nosotros tenemos hoy, también.